La historia del “Odín” se remonta a hace cuatro ó cinco años más ó menos, y para variar en la horrible unidad habitacional Crisantemo 13, lugar al cual ya le dedicaré una entrada especial. “Odín” es un regio gato amarillo con blanco, angorado, que de pronto apareció en la unidad, pensamos que echado a ella por alguien que lo tenía en su casa.
Los años pasaron y el gato, haciendo gala de grandes habilidades, sobrevivió al medio que entonces aún era soportable, luego, por ahí del 2004, empezaron mis padres a darle de comer y el gato se repuso mucho más, pero, las cosas empeoraron drásticamente en su “habitat” ya entrado el 2005, haciéndole cada vez más pesada su existencia en ese infernal lugar, por las mismas razones que al buen Tito.
Cuando mis cambios de vida empezaron a surgir hace aproximadamente ocho meses, alquilé un apartamento para mí solo, primero, como lo menciono en la entrada correspondiente, Tito el perrito estuvo aquí dos meses y diez días, y luego, empecé a maquinar la idea de traer a vivir conmigo al “Odín” y darle un hogar tranquilo y mi amistad.
Obviamente, primero había que capturarlo cariñosamente y después llevarlo a castrar para que estuviera más tranquilito con sus próximos cambios; el proceso tardó vari apareció en la unidad, pensamos quchado a ella por alguien que lo tenía en su casa.
Los años pasaron y el gato, haciendo gala de grandes habilidades, sobrevivió al medio que entonces aún era soportable, luego, por ahí del 2004, empezaron mis padres a darle de comer y el gato se repuso mucho más, pero, las cosas empeoraron drásticamente en su “habitat” ya entrado el 2005, haciéndole cada vez más pesada su existencia en ese infernal lugar, por las mismas razones que al buen Tito.
Cuando mis cambios de vida empezaron a surgir hace aproximadamente ocho meses, alquilé un apartamento para mí solo, primero, como lo menciono en la entrada correspondiente, Tito el perrito estuvo aquí dos meses y diez días, y luego, empecé a maquinar la idea de traer a vivir conmigo al “Odín” y darle un hogar tranquilo y mi amistad.
Obviamente, primero había que capturarlo cariñosamente y después llevarlo a castrar para que estuviera más tranquilito con sus próximos cambios; el proceso tardó vari apareció en la unidad, pensamos que echado a ella por alguien que lo tenía en su casa.
Los años pasaron y el gato, haciendo gala de grandes habilidades, sobrevivió al medio que entonces aún era soportable, luego, por ahí del 2004, empezaron mis padres a darle de comer y el gato se repuso mucho más, pero, las cosas empeoraron drásticamente en su “habitat” ya entrado el 2005, haciéndole cada vez más pesada su existencia en ese infernal lugar, por las mismas razones que al buen Tito.
Cuando mis cambios de vida empezaron a surgir hace aproximadamente ocho meses, alquilé un apartamento para mí solo, primero, como lo menciono en la entrada correspondiente, Tito el perrito estuvo aquí dos meses y diez días, y luego, empecé a maquinar la idea de traer a vivir conmigo al “Odín” y darle un hogar tranquilo y mi amistad.
Obviamente, primero había que capturarlo cariñosamente y después llevarlo a castrar para que estuviera más tranquilito con sus próximos cambios; el proceso tardó varios meses hasta el viernes pasado que todo se conjuntó para atraparlo y llevarlo ipso facto a nuestra veterinaria de confianza, la Dra. Laura Martínez, en Mixcoac.
Así que, “Odín” pasó su calvario este fin de semana pues lo llevamos en la jaulita de mascotas directamente al consultorio donde
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