Jul
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La sabiduría gris

Ella es Torvalda, una gata sabia en toda la extensión de la palabra; ahora tiene 17 años de edad y, según la cronología gatuna -de acuerdo a los humanos- es ya una gata de la tercera edad; y en efecto, los signos de su envejecimiento físico se pueden notar en su delgadez, el desorden de sus cabellos plateados, que al entrar al arenero “ya no le atina” y orina afuera, y su andar semi-lento; de ahí en más, ella tiene muy buena estampa, come muy bien, sigue durmiendo mucho -lo que más envidio de los gatos-, y sigue brindándose cual si fuera una pequeña cachorra.

Estos seres de luz son entes de los cuales deberíamos aprender, proteger y tratar de imitar en la medida de nuestras humanas limitaciones, seres que se entregan a la vida al 150% y corresponden per se a nuestros actos mamíferos de amor y respeto hacia ellos; la llamamos Greysha, también Torvalda, pero sobre todo concepto, es un ser de luz que disfruta su existencia y actúa siempre de acuerdo a lo que es, una bella gata sabia, ¡Salú2 Greysha!, me pregunto ¿qué diablos pretendo estando alejado de ella?…

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Nov
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Tito

Los animales son excepcionales, y quiero dedicar esta entrada a un amigo real y sincero que pasó por mi depa por tan sólo dos meses con diez días, de septiembre 3 de 2005 a noviembre 13 de 2005. Tito, un pequeño Pinscher Miniatura Arlequín, vivía en la horrible Unidad Habitacional Crisantemo 13, un lugar que merece mención aparte en este Blog, un lugar donde vive mi madre y en donde me pasé varios años de mi vida.Tito era de unos vecinos que nunca lo atendían, nunca le daban de comer, lo dejaban fuera de su depto, todo el día y la noche, y encima de todo, el pobre perrito estaba expuesto a las crueldades del medio: Perros más grandes, humanos crueles que lo maltrataban, “niños” sin escrúpulos por la vida natural y en general, gente insensible al dolor animal.

Un buen día de 2004, Tito desapareció de la Unidad, pues un señor al parecer se lo había llevado a vivir con él a Tlatelolco (la unidad siguiente) y creo que todos descansamos mentalmente del pendiente del pobre animalito y su situación en Crisantemo 13. Pero, al cabo de unos meses, Tito estaba de vuelta, supuestamente porque los antigüos dueños se enteraron de quien lo tenía y se lo pidieron, obligando al señor a regresarlo para “evitar problemas” Y entonces, en ese inter, se vinieron todos mis cambios encima, cambios que culminaron en que viviera solo en este depa. y buenoog, un lugar donde vive mi madre y en donde me pasé varios años de mi vida.Tito era de unos vecinos que nunca lo atendían, nunca le daban de comer, lo dejaban fuera de su depto, todo el día y la noche, y encima de todo, el pobre perrito estaba expuesto a las crueldades del medio: Perros más grandes, humanos crueles que lo maltrataban, “niños” sin escrúpulos por la vida natural y en general, gente insensible al dolor animal.

Un buen día de 2004, Tito desapareció de la Unidad, pues un señor al parecer se lo había llevado a vivir con él a Tlatelolco (la unidad siguiente) y creo que todos descansamos mentalmente del pendiente del pobre animalito y su situación en Crisantemo 13. Pero, al cabo de unos meses, Tito estaba de vuelta, supuestamente porque los antigüos dueños se enteraron de quien lo tenía y se lo pidieron, obligando al señor a regresarlo para “evitar problemas” Y entonces, en ese inter, se vinieron todos mis cambios encima, cambios que culminaron en que viviera solo en este depa. y bueno, decidí entonces capturar a Tito para rescatarlo y buscarle un bello hogar, haciendo caso omiso del contrato del depa. que espeta la prohibición de tener animales domésticos.

Me traje al pulgoso y comenzó esta hermosa relación que me ayudó en mis peores depresiones. Junto a Tito, conocí lugares agradables en la colonia Cuauhtémoc de esta ciudad, atrás de la embajada estadounidense, paseé con él dos horas diarias durante esos 70 días, una hora en la mañana y otra más en la tarde. Paseos imborrables de mi memoria en una super agradable compañía. Junto a Tito, lloré la ausencia de Ana, muchas veces, y él me consolaba con su presencia amorosa; junto a Tito tuve múltiples emociones todas ellas espontáneas, y lo más importante: Junto a Tito experimenté y disfruté la paz mental, él me la enseñó, me mostró el camino. Tito fué un pequeño gran maestro, y lo digo en serio.

Pensé en quedármelo, pero ya recibía presiones de la administración, pensé en mudarme de depto. pero aparte de no tener suficiente capital, reflexioné que eso era egoísta, pues Tito necesitaba espacio, un espacio que yo no podía darle: una casa con jardín, y alguien que estuviera con él siempre, pues no le gustaba quedarse solo encerrado en el depa. Así que empecé mi búsqueda de ese alguien especial. Por medio de Daria, amiga mía, conocí a Rocío, una hermosa vet de Cuernavaca quien me conectó a Arturo también de dicha ciudad. El asunto se complicó un poco pues mis padres llevaron a Tito con Rocío y ésta se lo dió a Arturo, cuyos padres le encontraron casa –no con ellos– y lo peor fué que al preguntarles por él nunca me quieiseron informar a quién se lo dieron ni su paradero, pero aseguran que está bien… La sensación es medio fea, porque siento que lo perdí, pero no queda más que confiar en ellos quienes también aman a los perritos. Desde acá le deseamos al increíble Tito lo mejor de la vida porque es simplemente un animalito encantador.

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Feb
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Odín, mi nuevo compañero

La historia del “Odín” se remonta a hace cuatro ó cinco años más ó menos, y para variar en la horrible unidad habitacional Crisantemo 13, lugar al cual ya le dedicaré una entrada especial. “Odín” es un regio gato amarillo con blanco, angorado, que de pronto apareció en la unidad, pensamos que echado a ella por alguien que lo tenía en su casa.

Los años pasaron y el gato, haciendo gala de grandes habilidades, sobrevivió al medio que entonces aún era soportable, luego, por ahí del 2004, empezaron mis padres a darle de comer y el gato se repuso mucho más, pero, las cosas empeoraron drásticamente en su “habitat” ya entrado el 2005, haciéndole cada vez más pesada su existencia en ese infernal lugar, por las mismas razones que al buen Tito.

Cuando mis cambios de vida empezaron a surgir hace aproximadamente ocho meses, alquilé un apartamento para mí solo, primero, como lo menciono en la entrada correspondiente, Tito el perrito estuvo aquí dos meses y diez días, y luego, empecé a maquinar la idea de traer a vivir conmigo al “Odín” y darle un hogar tranquilo y mi amistad.

Obviamente, primero había que capturarlo cariñosamente y después llevarlo a castrar para que estuviera más tranquilito con sus próximos cambios; el proceso tardó vari apareció en la unidad, pensamos quchado a ella por alguien que lo tenía en su casa.

Los años pasaron y el gato, haciendo gala de grandes habilidades, sobrevivió al medio que entonces aún era soportable, luego, por ahí del 2004, empezaron mis padres a darle de comer y el gato se repuso mucho más, pero, las cosas empeoraron drásticamente en su “habitat” ya entrado el 2005, haciéndole cada vez más pesada su existencia en ese infernal lugar, por las mismas razones que al buen Tito.

Cuando mis cambios de vida empezaron a surgir hace aproximadamente ocho meses, alquilé un apartamento para mí solo, primero, como lo menciono en la entrada correspondiente, Tito el perrito estuvo aquí dos meses y diez días, y luego, empecé a maquinar la idea de traer a vivir conmigo al “Odín” y darle un hogar tranquilo y mi amistad.

Obviamente, primero había que capturarlo cariñosamente y después llevarlo a castrar para que estuviera más tranquilito con sus próximos cambios; el proceso tardó vari apareció en la unidad, pensamos que echado a ella por alguien que lo tenía en su casa.

Los años pasaron y el gato, haciendo gala de grandes habilidades, sobrevivió al medio que entonces aún era soportable, luego, por ahí del 2004, empezaron mis padres a darle de comer y el gato se repuso mucho más, pero, las cosas empeoraron drásticamente en su “habitat” ya entrado el 2005, haciéndole cada vez más pesada su existencia en ese infernal lugar, por las mismas razones que al buen Tito.

Cuando mis cambios de vida empezaron a surgir hace aproximadamente ocho meses, alquilé un apartamento para mí solo, primero, como lo menciono en la entrada correspondiente, Tito el perrito estuvo aquí dos meses y diez días, y luego, empecé a maquinar la idea de traer a vivir conmigo al “Odín” y darle un hogar tranquilo y mi amistad.

Obviamente, primero había que capturarlo cariñosamente y después llevarlo a castrar para que estuviera más tranquilito con sus próximos cambios; el proceso tardó varios meses hasta el viernes pasado que todo se conjuntó para atraparlo y llevarlo ipso facto a nuestra veterinaria de confianza, la Dra. Laura Martínez, en Mixcoac.

Así que, “Odín” pasó su calvario este fin de semana pues lo llevamos en la jaulita de mascotas directamente al consultorio donde

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