Archive for September, 2009

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La soledad de García Márquez

Cien años de soledad de Gabriel García Márquez es una historia llena de elementos del llamado “realismo mágico”, en donde todo es posible y además una de las más comentadas de todos los tiempos. El autor nace en 1927 en Aracataca, Colombia, y permanece viviendo allí al lado de sus abuelos hasta 1936, quienes fomentan en él una gran sensibilidad creativa al contarle principalmente anécdotas e historias. Estudia en el Liceo nacional de Zipaquirá y es ahí donde su profesor de literatura se percata de los dotes del muchacho, quien ya esbozaba algunos cuentos y poemas; termina su educación secundaria de manera brillante. Instado por sus padres, se traslada a Bogotá para estudiar derecho en la Universidad Nacional aunque posteriormente asiste a la Universidad de Cartagena donde continuó siendo irregular como alumno de leyes, pero es donde obtiene su primer trabajo periodístico al conseguírsele una columna diaria en el recién fundado periódico El Universal.

A partir de allí García Márquez vive la literatura y el periodismo intensamente, dirigiendo publicaciones, viajando por Europa, radicando en México, ideando y alimentando su obra magna. Esta llega durante 1966 y se publica al fin en 1967; Cien años de soledad es un hito en la historia de la literatura hispanoamericana y mundial, es la novela que más traducciones tiene y que más ventas ha logrado; aparece en plena época de intensos movimientos políticos en Latinoamérica, pero pareciera que su contenido es lo que viene a sacarnos de todo ello, con una magia muy particular.

Desde la primera página nos damos cuenta de que el narrador es una tercera persona omnisciente que sabe acerca del presente y pasado del personaje principal, y nos lleva de la mano para conocer a la familia Buendía en un recorrido multigeneracional a través de cien años de toda esta estirpe en el extraño pueblo de Macondo, fundado por ellos mismos. Este narrador cambia en la parte final de la novela, para volverse un personaje dentro de la misma; otra innovación del autor colombiano.

El uso constante de la hipérbole o la exageración de aquello de lo que se habla, es uno de los elementos más utilizados en la narración, un elemento literario fundamental para García Márquez, es el reflejo de un mundo ficcional en el que todo es posible. También es una forma de acabar con un realismo copia de lo “real” del mundo físico, y es aquí, en donde radica el enorme éxito de esta obra pues el lector se regocija ante posibilidades exageradas y humanamente inalcanzables. Macondo mismo es en sí una exageración de pueblo en el que seguramente muchos lectores sueñan estar.

En Macondo no se puede distinguir entre la realidad y la irrealidad. Macondo es un territorio mágico, donde cualquier cosa puede pasar por otra. Lo maravilloso convive con lo cotidiano y a través de un lenguaje evocador y preciso, es posible hacer vivir lo inverosímil. La construcción imaginaria tiene sus raíces profundas en la realidad americana, con la que tanto fue confrontado García Márquez desde su infancia. El diálogo entre los vivos y los muertos, la cruz, cuando Remedios la bella desaparecía volando con una sabana; cuando hubo en Macondo un diluvio que duro más de cuatro años, la lluvia de flores, cuando nace el último miembro de la familia con cola de cerdo; cuando al último integrante de la familia Buendía se lo comen las hormigas; son todos elementos de situaciones que ilustran el realismo mágico a la perfección; hechos que tienen base real, pero que son imposibles en el mundo humano.

La historia transcurre en un pueblo llamado Macondo, el cual fue fundado por José Arcadio Buendía debido a que éste se marchó de Riohacha junto a su esposa, Úrsula Iguarán, por haber matado a un hombre. Ellos se habían casado a pesar de ser primos y de un precedente que indicaba que de un matrimonio en el cual hubiera vínculos familiares podía nacer un hijo con cola de cerdo, pero por suerte eso no ocurrió. Tuvieron tres hijos, y así empieza la historia de la familia Buendía, que es la primera generación que comienza por describir García Márquez.

Luego aparece un personaje llamado Melquíades, un gitano de múltiples conocimientos intelectuales, y que afirmaba poseer las claves de Nostradamus, razón por la cual le deja escrito a José Arcadio un pergamino, que pasa por las seis generaciones sin haberse podido descifrar. Solamente el último Aureliano, luego de que se cumpliera que el hijo de familiares nacería con cola de cerdo y se lo comieran las hormigas, pudo revelar las claves con que estaba escrito aquel pergamino. Éste contenía nada menos que la historia de la familia ordenada en tiempo y espacio, pero escrita cien años antes.

Otro aspecto de técnica narrativa importante en la novela es la construcción del tiempo, utilizando lo que se conoce como analepsis y prolepsis: constantes saltos del presente al pasado y repentinamente al futuro lo cual se aprecia desde el primer momento de la novela:

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en la que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces”.

Pareciera que el tiempo es circular, porque hay varios hechos que se repiten cada cierto tiempo. Los mismos nombres, las mismas características de los personajes se heredan de generación en generación, y los hechos son similares hasta el fin de la novela. Y también se distingue una estructura lineal, porque toda la vida de estos personajes estaba narrada en unos pergaminos escritos por uno de los personajes:

“radicaba en que Melquíades no había ordenado los hechos en el tiempo convencional de los hombres, sino que concentró un siglo de episodios cotidianos, de modo que todos coexistieran en un instante.”

Con tan variados recursos técnicos y un tema de reflexión, no es de extrañar el rotundo éxito de esta novela y de su importancia en la literatura hispanoamericana del siglo XX; la forma en la que García Márquez concluye la obra es deliciosa; retomando un poco incluso el estílo bíblico, le pone la cereza al pastel que habría de inmortalizarlo, sintetizando el mensaje principal de la obra como un reflejo de nuestras sociedades y sentenciando en su estilo particular a la humanidad:

“y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra”.

Sin duda alguna, este mensaje continúa vigente hasta nuestros días, ha sido un gran viaje leer esta novela y regodearme en tantas y tantas imágenes que nos quedan grabadas en la mente, a fin de cuentas ¡esto es literatura!

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

García Márquez, Gabriel. Cien años de soledad. Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1967.
Menton, Seymour. El cuento hispanoamericano. 3ª ed. México: Fondo de Cultura Económica, 1970.

MESOGRAFÍA

Biografía y vidas. “Gabriel García Márquez”. 2004. 4 sep. 2009.

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Usigli y su gesticulador, la mentira del mexicano.

El gesticulador, obra teatral en tres actos escrita por Rodolfo Usigli en 1937, fué estrenada el 17 de mayo de 1947 en el Palacio Nacional de Bellas Artes en la ciudad de México bajo la dirección de Alfredo Gómez de la Vega. Suspendida por razones políticas pues se vio en ella un insulto a la clase dirigente, al ejército y a la Revolución mexicana. El presidente mexicano Miguel Alemán tuvo que intervenir para que fuera puesta de nuevo en el teatro pero duró sólo dos semanas en cartelera. Es la historia del profesor César Rubio, quien siendo homónimo de un caudillo revolucionario dado por muerto, se apropia de su personalidad confundiendo a todos incluyendo a su familia con su engaño; y es el engaño un tema fundamental en la vida de México, la política y todo lo que en torno a ella tiene lugar, el tema elegido por Usigli para presentar en esta obra que causó asombro en su momento.

César Rubio, profesor universitario de historia con su esposa y dos hijos, es el personaje principal. La obra comienza cuando éste cansado de la pobreza en que vive decide dejar la universidad y la ciudad de México para regresar a su pueblo natal ubicado en el norte del país. Sus hijos no están de acuerdo porque consideran que en un pueblo rodeado de desierto no tendrán ninguna oportunidad de hacer algo en sus vidas, aunado a esto se nota en ellos un gran resentimiento hacia la mediocridad de su padre, lo cual le reprochan constantemente en discusiones familiares muy bien expuestas por Usigli. Este recurso es el primero que me llamó la atención y de inmediato me atrapó en la lectura, pues no pasa mucho del inicio y de pronto estamos ya inmersos en la intimidad de esta familia y sus problemas.

De pronto, un hecho inesperado transforma sus vidas y da forma a la obra: Una noche llega a la casa de los Rubio, Oliver Bolton, un profesor estadounidense también de historia solicitando ayuda pues su automóvil se ha descompuesto y no tiene forma de moverse. Se queda a pasar la noche y es cuando le platica al profesor Rubio que llegó a México para investigar sobre un revolucionario llamado César Rubio al que se le atribuye haber iniciado la Revolución mexicana. El profesor Rubio le cuenta algunos pasajes que conoce sobre la vida del Gral. Rubio, además y con el objetivo de obtener dinero a cambio, afirma tener documentos que avalan el hecho de que no está muerto. En el gran entusiasmo de la conversación Bolton cree que su interlocutor es el personaje que busca y a su vez el profesor Rubio refuerza esta idea en lugar de desmentirla, asumiéndose desde entonces como el revolucionario Gral. César Rubio. En esta parte, Usigli consigue sembrar la duda por unos instantes en el lector, pues con maestría elabora esta escena, utilizando un lenguaje en los diálogos que muestra conocimiento histórico aún cuando César Rubio es un personaje de su imaginación.

Pese a que había sido un acuerdo entre Bolton y el profesor que el primero no divulgaría la identidad del segundo, en el momento en el que publicó su investigación reveló donde se encontraba el supuestamente desaparecido Gral. Rubio, lo cual desencadena una serie de eventos en diversas esferas de la vida nacional; la familia Rubio, al enterarse, decide partir rumbo a los Estados Unidos, con el dinero obtenido de Bolton y su universidad como pago a la información obtenida, pero no bien lo acaban de decidir, personajes ligados al gobierno acuden a la casa para comprobar la identidad de César Rubio quien, pese a los ruegos de su mujer, insiste en sostener la mentira.

Por la utilidad que tiene para el gobierno del país rescatar a los héroes de la Revolución, al recién aparecido Gral. Rubio le es ofrecida una candidatura al gobierno de su estado natal, como representante del partido oficial, que quiere remover al actual gobernador a como dé lugar. Aquí, Usigli nos muestra a la calaña política que siempre a azotado a México con asombroso detalle, exponiendo sus personajes con sus diversos roles: Epigmenio Guzmán quien funge como presidente municipal, Salinas, Garza y Treviño, diputados locales; el Lic. Estrella, delegado y orador del Partido, el antagonista Gral. Navarro, precandidato, e incluso sus guardaespaldas personales, León y Salas.

Cualquier parecido con la realidad no es obra de la coincidencia pues además de ser dramaturgo, poeta y novelista, Rodolfo Usigli tuvo cargos en el servicio exterior y mucho antes de ello, destacó su gran influencia y admiración por el dramaturgo noruego Henrik Ibsen, quien abordaba temas realistas de su país en sus obras; recordemos la famosísima “Casa de muñecas”, es decir, Usigli era un gran observador de la realidad de su entorno y reflejó fielmente a este tipo de personajes en el gesticulador, utilizando para ello un lenguaje propio de los políticos mexicanos y sus actitudes corruptas que actualmente siguen repitiéndose en nuestro país. Pero regresando a la obra teatral, el curso que toman los acontecimientos para nuestro personaje quien de pronto llega a pensar que puede hacer un cambio real en la situación política del país fue, como lo imaginaba y presentía su esposa, catastrófico, ya que, el humilde profesor César Rubio ahora pensado general, es asesinado. Tal vez un final moralista y poco digerible para el pueblo mexicano, al mostrar las consecuencias nefastas de lidiar con la clase política, de llegar a creerse un caudillo, de llegar a pensar que uno es capaz de efectuar un cambio, la inteligencia de Usigli que desde esas épocas supo darse cuenta de lo que acaece constantemente en nuestro país.

La obra refleja lo que sucede y ha sucedido en diversas etapas de la vida política en México por la lucha del poder, y se hace una reflexión aguda respecto a la mentira y la simulación del pueblo mexicano, que de acuerdo con nuestro autor están presentes en diversos actos de nuestra vida y que de ninguna manera son exclusivos de la nefasta clase política; tal vez por eso, en cuanto pudo, Usigli salió del país e incluso fue embajador de México en la hermosa tierra de su admirado Ibsen, la Noruega de los fiordos entre 1962 y 1971.

El mensaje principal de la obra se ve perfectamente reflejado en el siguiente extracto, cuando César Rubio se justifica ante su esposa del porqué de su mentira, del porqué continuarla, puedo percibir al mismo Usigli justificando el porqué aceptaba cargos diplomáticos.

CESAR.- Todo el mundo aquí vive de apariencias, de gestos. Yo he dicho que soy el otro César Rubio… ¿a quién perjudica eso? Mira a los que llevan águila de general sin haber peleado una batalla; a los que se dicen amigos del pueblo y los roban; a los demagogos que agitan a los obreros y les llaman camaradas sin haber trabajado en su vida con sus manos; a los profesores que no saben enseñar, a los estudiantes que no estudian. Mira a Navarro, el precandidato… yo sé que no es más que un bandido, y de eso sí tengo pruebas, y lo tienen por un héroe, un gran hombre nacional. Y ellos si hacen daño y viven de su mentira. Yo soy mejor que muchos de ellos. ¿Porqué no…?

Usigli, Rodolfo. El Gesticulador. México: Editores Mexicanos Unidos, 1985. p. 65.

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