Y así transcurrió la semana de Kiel, en compañía de amigos entrañables y después de comprar algunos títulos inconseguibles en México en la tienda de discos a la que nos llevó Thomas; después de estar en estado etílico la semana completa, escuchando música exquisita, disfrutando de la naturaleza europea; el domingo 28 muy de mañana nos dirijimos a la ciudad histórica de Berlín; en donde Faridee y Fernando habrían de tomar su avión en el aereopuerto internacional de Teggel en lo que fué una despedida como las que odiamos tener; no vería más a Betti, Thomas, Faridee y Fernando por lo menos en el continente europeo por un muy buen tiempo.

Y me entregué a internarme en una ciudad desconocida y yo solo: Berlín, que su sólo nombre pesa en la torcida historia humana; tomé el autobús una vez dejando a los amigos en mis recuerdos; el autobús con rumbo a Alexanderplatz en donde transbordé al metro local para bajarme en la siguiente estación llamada Rosa-Luxembourg platz -en honor a una heroína local- en donde está localizado el hostal Wombats que tanto me habían recomendado mis foro-amigos que estuviero aquí días antes. Lo primero que me sorprendió fué el agobiante calor-húmedo que me mantuvo sudando los cuatro días y que por las noches me obligaba a desnudarme en pleno hostal [Pues a caray Paquín!]

Caminar Berlín se convirtió poco a poco en un gran placer, y todo ese sentimiento de soledad se tornó pronto en fascinación por la ciudad; visitar la Puerta de Brandemburgo, el monumento a las víctimas del holocausto, el parlamento ó Reichstag, la misma Alexanderplatz, la torre de televisión famosa en los sesentas; las calles del centro y las de las cercanías del hostal; la catedral -Berliner Dom-, caminar a un lado del río Spree, recorrer todo “Reforma” ó la avenida del 17 de Junio que comienza donde acaba la hermosa calle Unter den Linden [bajo las tejas] hasta llegar a la columna de la victoria [versión Berlinesa de nuestro Angel de la Independencia], hacerse la foto con los restos del muro - que, penosamente se ha vuelto un punto turístico obligatorio-, robarme mi pedazo de muro hehehe!; beber todavía más cerveza con la deliciosa Berliner Pilsener ó cerveza de Berlín, visitar un increíble rincón en la agradablísima Martin-Luther strasse; desayunar y comer las delicias locales, utilizar los transportes públicos frenéticamente; una noche de juerga de esas severas en los bares locales toda una noche; y en fin, probar todo lo local imaginable, ha hecho sin duda que el cierre del EuroTour 2009 haya sido salvaje y distinto a lo que hago normalmente; viví cuatro días intensos en una ciudad hirviente y en movimiento, llena de historia, y harta de cultura así como de bicicletas.

De tantísimos puntos visitados en cuatro exhaustivos días y seguramente con kilómetros de recorrido; recuerdo a Berlín como una de las ciudades más interesantes y agradables de Europa; quedan en mi recuerdo imágenes imborrables y también personas de ocasión con las que he compartido agradables situaciones; incluyendo a un vagabundo muy chistoso que me dió otro punto de vista de la ciudad; por supuesto la fauna local me da una de las mejores imágenes mientras degustaba una salchicha berlinesa: las avecillas comían de mi mano… En fin, sin duda y sin nunca haber planeado o imaginado estar en esta ciudad Alemana, hallé un lugar digno de ser visitado en varias ocasiones más, pues es realmente un Berlín moderno, reconstruído desde sus propias cenizas y con un empuje envidiable, agradablísimo de conocer y ampliamente recomendable, en donde encontrarás todo lo que desees tomar.

Pasados esos cuatro días y de haberme pasado medio en una cruda mortífera, mi viaje llegaba a su fin; tomando el metro [U-bahn] y el camión por última vez antes de enfilarme a la terminal aérea Teggel, en donde tomé mi vuelo con rumbo a Amsterdam, para conectar en Schiphol con el vuelo del Jumbo Jet a la ciudad de México; mismo que venía repleto de miembros de la iglesia católica mexicana que viajaban en clase ejecutiva y se autonombraban el “Olimpo” haciendo referencia a esto último en relación al resto de mortales que veníamos en clase turista [Ass holes from heaven!], pasadas once horas pude ver la ciudad de mis amores en su absoluta extención caótica extenderse bajo el Jumbo Jet mientras el reloj marcaba las 17:00 horas locales; después de aterrizar y de los trámites de rigor, al poco ya estaba en pleno viaducto con rumbo a mi morada. El EuroTour 2009 había finalizado, y yo sonreía ahogado en mis recuerdos a través del cristal de Beanie…

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