Como creo haberlo dicho antes, nada más llegar a la estación central de Oslo, me lancé a caminar la ciudad sin perder mucho tiempo, intentando conquistarla a pie visitando tantos lugares conocidos; pero la verdad que me he quedado corto. Sin embargo, en ésta visita del 2009, la ciudad me la he caminado en dos partes: el centro y el lado oeste, casi siempre solo, y en dos ocasiones con Julie Loen, mi amiga fotógrafa.
Aparte de visitar la calle principal que divide el centro (La Karl Johans Gate) y haber llegado hasta el palacio Real, haber fotografiado el Stortinget (cámara de diputados), visitado el edificio del Teatro Nacional, tomar una carísima cerveza en un bar; he caminado por el centro de Oslo, que bien puede ser llamada junto con el viejo barrio de Grønland la zona más sórdida de la ciudad, la zona pobre (aunque el concepto de pobreza es muy distinto al nuestro en Escandinavia por estos días), aunque siempre es una zona segura a pesar de la presencia de los clásicos junkies en ciertas zonas bien definidas y de muchos habitantes extranjeros o de orígen étnico distinto; la zona conserva la seguridad que caracteriza a toda la ciudad, donde se puede caminar a cualquier hora tranquilamente sin temor a ser asaltado, y donde muchos turistas conviven con los locales visitando las múltiples tiendas repletas de souvenirs.
Además es una zona que tiene muchas tiendas y negocios; de comida, de ropa, super mercados, tiendas de abarrotes, de elctrónica (la única Clas Ohlson), los dos malls de la Ciudad, y en fin, un buen de negocios que hacen del centro lugar concurrido y bello al caminar, porque siempre hay que tener en cuenta los hermosos trikks (tranvías) azules que pasan de vez en vez y las palomas que dominan como en toda ciudad europea, semáforos con control manual para poder cruzar las calles, todo bañado con el aroma clásico a Oslo — la combinación exquisita de bosque con mar –, la fortaleza de Akershus en la vieja parte de la ciudad conocida como Christianía; un viejo fuerte medieval que es una delicia para encontrarle sus recobecos más oscuros; las calles de las putas…
Oh sí, como en toda ciudad la profesión más antigua del mundo no puede faltar, pero es particular el caso de Oslo, ya que las putas callejeras no son para nada mujeres locales y ocupan dos callecitas nada más (Skippergata, Tollbugata) ; en esta ocasión sólo había rumanas, pero le dan a esas calles un sabor especial; en lo que respecta a la prostitución en la ciudad, aparte de las putas europeas del este de la calle, los noruegos recurren a ciertos periódicos locales para contratar carísimas escorts extranjeras y muy pocas noruegas.
Llega uno a atravesar la fortaleza de Akershus y bajando encontramos el famoso muelle de Akker Brygge, importante punto de reunión para los locales; escenario de festivales de música sobretodo en verano y lugar de donde salen los barquitos públicos a Bygdøy, donde yacen los museos más visitados de la ciudad y donde tuve oportunidad de ver el museo de las naves vikingas originales que han sido encontradas por los arqueólogos noruegos.
Hacia el este de Akker Brygge, puede uno caminar fácilmente hasta la también famosa Youngstorget (la plaza de la juventud) que tiene una agradable fuente enmedio y un edificio de grandes arcos enfrente, lugar famoso como punto de reunión y escenario también de algunos festivales de verano; el cinema El Dorado queda justo enfrente de él, y es uno de los 8 cines con los que cuenta la pequeña ciudad de Oslo, capital de Noruega. Esa calle nos saca a la Storgate que ya colinda con Grønland y otros barrios residenciales como Carl Bernes Plass o el mismo Tøyen; pero antes visité el famoso Natonalteathre que ya les había mencionado y en donde se presentan obras teatrales importantes, también hay una estatua dedicada al máximo literato noruego Henrik Ibsen. Este lugar cuenta con un parque y fuentes muy agradables a su alrededor, lleno de jardines que en verano son hermosos con rosas y violetas fragantes, las esporas vuelan en el aire y enmarcan un punto de reunión también muy útil para los noruegos, porque en la estación del metro (T-bane) que lleva su nombre, coinciden las otras 5 y la mayoría de trasnportes públicos hace parada aquí.
En fin, ya me extendí, pero es hermoso caminar esta ciudad; sólo hay que recordar que todo es de subida, porque Oslo inicia en el mar del fiordo y sube hasta los bosques que le respaldan, así que es mejor tener una condición decente y no estar frágil como yo que al segundo día obtuve un dolor en el pie derecho que me hacía cojear y que sólo se me quitó al cabo de dos días más de caminatas.
Vengan a Oslo y conozcan sus bellos lugares, quedarán enamorados de la mezcla perfecta de oscurantismo y vivacidad si la visitan en verano, en invierno esto debe ser otro boleto. Nos leemos después.
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June 17th, 2009 a las 11:17
June 17th, 2009 a las 11:38
@ May: mientras releelo cuantas veces quieras.