Ese característico aroma del cual me había olvidado conscientemente después de 5 años de haber estado aquí la última vez, reactivó en mi cerebro sensaciones muy agradables al percibirlo desde que arrivé al aereopuerto internacional de Gardenmoen, situado a unos 40 mins. del centro de la capital vikinga. Cuando uno arriva así, lo mejor y más económico es tomar el Flytoget (tren de alta velocidad que viaja del aereopuerto a la ciudad) por la módica suma de 200 coronas noruegas (unos 400 pesitos mexicanos); y dicho sea de paso que lo han arreglado bastante, ahora los trenes están sumamente modernizados y sus logos han adoptado un diseño gris con amarillo que luce bastante actual; estos noruegos no reparan en gastos :)

Una vez en la Oslo Sentralstasjonen, y haciendo memoria de las rutas, ese aroma se hizo más intenso –una mezcla delicada de bosque y agua salada– y mis sentidos comenzaron a ubicarse correctamente; salí y como todo recién llegado, lo primero que uno ve es la calle Karl Johan extenderse justo enfrente de la estación y el enorme tigre de cobre que custodia la estación en posición de acecho, es simplemente espectacular (supongo que es de cobre, no lo sé por seguro)

A la izquierda caminé enfilándome al puerto de Bjørvika, donde yace fijo el barco-teatro MsInnvik que sobra decir me hace un espectacular descuento nomás por ser yo jajaja! Una vez instalado en mi camarote #2, me dispuse a relajarme un rato y no resistí salir a caminar los viejos lugares conocidos; la memoria comenzó a fluír, y me lo pasé horas caminando la ciudad y sacando fotos; visité el palacio Real, caminando todo Karl Johans, comí en lo que era el “Jafs” un local de hamburguesas locales, me sorprendí con los cambios: Para empezar han construído justo enfrente del Innvik la famosa y moderna casa de la ópera, maravilla arquitectónica de diseño vanguardista que lleva mármol en una estructura moderna y que destaca en el paisaje de la ciudad; ya subiré mis múltiples gráficas. Han cambiado también los vagones del metro -T bane- y ahora en vez de rojos con azul, son unos flamantes metros grises con marfil elegantes; los trikks –tranvías– siguen siendo iguales y corren las mismas rutas; en fin, un agasajo visual en una tarde entre soleada y nublada.

Oslo me recibió amigable como siempre, con sus lugares clásicos y los ultramodernos espacios que insinúan hacia donde va la Ciudad que cuenta con apenas poco más de 550,000 habitantes; estaba rendido y me fuí a dormir.

A la mañana siguiente después de un largo sueño reparador, recibí un mensaje de mi amada fotógrafa Julie Loen para verla; lo cual hice en el famoso “Teatro Nacional” ubicado justo en el centro; amablemente me invitó a una exposición fotográfica de su amiga y concluímos la tarde en su casa con su novio ucraniano comiendo veggie y saboreando un buen café en el balcón. Cabe mencionar que esta chica ha sido la artista para las carátulas de Red Page así que también le tocó playera oficial ;)

Ya de vuelta en el barco, y como las noches acá por estas fechas brillan por su ausencia –hay luz hasta las dos de la mañana como si fuesen las seis de latarde– me lancé a tomar gráficas de la ópera justo enfrente; lamento no poder subirlas porque hay unas hermosas. Este viaje a Oslo lo he planeado principalmente para descansar y ahorrar un billete importante para regresar a las Holandas con los amigos del foro a disfrutar de The Gathering y su nueva era; así que so far, me la he pasado caminando como loco y descansando el resto del tiempo; mañana espero ver a otros amigos más, pero básicamente la idea es descansar, tomando un buen té viendo las horas pasar en el fiordo de Oslo.

Seguiremos reportando, por ahora, es todo; me voy a dar las tres con el “bouquet” a Oslo, un aroma en verdad agradable; nos estamos leyendo después. Ha deeeeeeet!

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