TREINTA y tres años, casi treinta y cuatro y heme aquí sentado escribiendo para matar el tiempo en una larga noche que me he autoimpuesto a cubrir alquilándome para una empresa representante de esa globalización que nos estupidiza y hace constantes negocios de nosotros…

Tengo una sensación un tanto irascible, primero porque hemos tenido más llamadas de lo normal y algunas bastante freakys, y luego porque sigo rodeándome –aunque mucho menos que antes– de personas antitésicas en mi vida; es decir, con formas de ver la vida totalmente opuestas que supongo surgen porque partimos de realidades distintas…[Opuestas porque en su mayoría solo repiten frases hechas y actúan esperanzados en construír su vida en estas fórmulas del sistema] Esto debiera ser siempre común, pero recordemos que he estado trabajando fuerte con mi intolerancia a la “diversidad”; creo que ya no creo en muchas cosas y que ya no tolero más… Estoy cada vez abandonando más y espero pronto limitarme a muy pero muy pocas cosas en mi absurdo diario respirar y todas que me gusten o me impliquen el mínimo esfuerzo e involucramiento con gente y situaciones que no me interesan para nada, digo, estoy dispuesto a esforzarme por algo que en realidad me guste… Jaja! Y me viene a la mente una pregunta que me hacía mi ex-esposa: “es que ¿que es lo que realmente te gusta?”

Pero bueno, dejemos lo que suena como queja y hablemos de un antojo… Se me antoja que haya un sismo de más de 8 grados Richter como aquel de 1985 en esta Ciudad -que, después de haber estado en Oslo y en otras ciudades Europeas OJO!! ya no me parece tan desagradable- Más que nada para educar a estas “nuevas generaciones” que parecen estar conformadas en su mayoría de imbéciles. No es mi intención ofender al lector, pero analicemos esto al menos para entretenernos un rato; tomemos como ejemplo una expresión artística que además es algo que me gusta hacer: La música, y más específicamente el Rock; basta echar un ojo a la “cultura de rock” que tienen los jóvenes más nimios y nos damos cuenta que ¡lo ignoran todo! Parece que bandas como The Cure, Depeche Mode y toda esa ola ochentera mediocre, ahora gozan del status de “grandes bandas” o “monstruos del rock” ya no digamos lo que se ha desatado después en la música de rock comercial; es decir, da la impresión de que ahora los rockeros no son rockeros, aman los teclados y sonidos sintetizados y nunca cuestionan nada, sólo lo asimilan y consumen. Además de que ahora resulta de que todo mundo toca una guitarra y se cree buen músico; sin siquiera tener más que los deseos de satisfacer su ego entre sus “cuates”.

Por fortuna existen las minorías que hemos labrado nuestro acceso a otro tipo de rock un poco más pensante y mejor elaborado; pero la verdad este tema ya me fastidió porque siempre me autoacorralo y caigo en cuenta de lo absurdo de cuestionar así las realidades que me fastidian la vida, así que pasemos a otro: En México, un país más mezclado que el mole, ¿De cuantos tipos de población estamos hablando? Jajaja!!

Bueno, por un lado tenemos a los fresas, que a su vez se subdividen en muchas categorías; porque no todos entran en el mismo ranking de actitudes, creencias, ritos y en fin, formas de definirse en este caos que presupone la “diversidad” que tanto defienden algunos revoltosos. Por otro lado lo mismo ocurre con el proletariado tan defendido absurdamente por los rojillos que siguen pretendiendo una utopía en la cual “todos somos iguales” al más puro estilo cristiano, joder! Este grupo se subdivide en muchas categorías también, hasta llegar a divisiones intrínsecas como que un naco no es lo mismo que un macuarro… Sin embargo, todos comparten la enagenación mental suficiente como para creer que por ser humanos son chingones, que por ser barrio, son chingones, que por tener varo, son chingones, que por que ellos lo dicen y se los han dicho, tienen derechos, que pueden exigir, joder, molestar, progresar, tener una fantástica vida soñada, reproducirse y continuar haciendo eterna la continuidad, continuidad, continuidad…

Habemos quienes sacamos la presión del conocimiento profundo [muy a nuestro pesar] escribiendo lo que de antemano despreciamos: estupideces humanas. Oh shit! Apenas ha pasado una hora! Maldita inspiración! jajajaja!!

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